Vino del Priorato con acento italiano
Escrito por: Jordi Planas Manzano en Gastronomía, Tarragona, Vino, tags: 2005, Agua, Alemanes, Barricas, Diari de Tarragona, Franceses, Ingleses, Italia, Italianos, Países, Planeta, Potencia, Priorat, Tarragona, Tierra, Trío, Vino, Wikipedia 
Nace la primera bodega de la DOQ Priorat impulsada por italianos, que quieren promocionar la cultura ‘slow food‘ en este rincón del Campo Tarraconense
La comarca del Priorat se ha convertido, durante los últimos años, en lugar de peregrinaje para los productores del vino. Ingleses, franceses, sudafricanos, alemanes, norte-americanos se han instalado seducidos por sus tierras abruptas donde se crían unos de los mejores vinos del planeta. Ahora también han aterrizado los italianos. De hecho, ya hace tres años que Antonio Aldegui, Giovanna Parmigani y Michele Riva, reunidos bajo el paraguas de la sociedad Parmí Priorat, empezaron a trabajar en la elaboración del vino que justo ahora empieza a salir en el mercado.
Se trata de una primera promoción, de la cosecha del 2005, y de la cual se comercializarán 10.000 botellas: un setenta y cinco por ciento de las cuales bajo el nombre Espíritu de Porrera (a partir de 29 euros), y la parte restante Per Martina (a la venta por una media de 50 euros), la cual tendrá una categoría superior.
Michele Riva fue quien descubrió el Priorat, «donde se hace buen vino para la buena cocina» sentenciaba. Y a partir del hallazgo animó a sus socios para iniciar una nueva aventura, después de que en Italia produzcan salumi, es decir, embutidos derivados del cerdo.
Llegar al Priorat, sin embargo, no ha sido fácil. Lamentan las dificultades que hay para poder encontrar un emplazamiento idóneo para abrir una bodega. De hecho, ahora la producción se lleva a cabo repartida en diversos bajos situados en la calle Prat de la Riba de Porrera. Incluso han reconvertido la antigua discoteca del pueblo para emplazar las barricas, donde el vino se hace más sabio en sabor.
La huella de este trío, sin embargo, va más allá del vino. Todos ellos son unos defensores del movimiento slow food, que nació en Italia y que, poco a poco, se ha ido implantando en otros países, como si se tratara de una mancha de aceite.
De hecho, ellos también han iniciado una relación con los restauradores del Priorat. Y AntoniBru, del Celler de l’Àspic, ya ha empezado a impulsar el primer embrión de este movimiento. Para Michele Riva, «nuestra voluntad es hacer partícipes de nuestro sistema de vida, de cocina y de cultura gastronómica la comarca del Priorat. Tenemos que pensar que esta comarca dispone de un gran potencial turístico, como la Toscana o el Piamonte. Se tiene que trabajar siguiendo la línea del “slow”».
Fuente: Gemma Casalé de Diari de Tarragona


