Un hombre le contaba en un bar a un amigo:
- Así es… con mi mujer no nos poníamos de acuerdo sobre la tenencia de los chicos, hasta que al final el abogado que nos atendía puso una posible solución sobre la mesa.
- ¿Qué propuso? -dijo el amigo-
- Que el que se quedase con la mayor parte de los bienes en el divorcio, se quedase también con los chicos.
- Y… ¿qué pasó al final? -preguntó el amigo intrigado-
- Pues… que el otro día me crucé con abogado paseando con mis hijos en el centro.
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